El viaje

Me sentía inquieta, fingía dormir pero en realidad observaba con el rabillo del ojo a mi amiga y a su madre, sentadas en los asientos ubicados frente al mío, aparentemente dormían también. Me fastidiaba que su madre hubiese decidido acompañarnos a último momento, se suponía que sería un viaje divertido, dos amigas de 21 años rumbo a San Francisco, genial. Cuando me lo propuso acepté sin dudarlo, siendo ella auxiliar de vuelo tenía acceso a billetes realmente económicos, y nos llevábamos estupendamente. Cuando me enteré de lo de su madre..

-¡¡Pero tía!!
-Qué quieres que haga, ha decidido venir, quiere asistir a la fiesta de compromiso de mi prima.
-Pensábamos ir SOLAS a esa fiesta, joder.
-Pues no puedo decirle que no venga, en definitiva es SU familia.
-Ya verás como nos fastidia el viaje.
-No, ya verás que no lo notaremos.
-¡Ja!
-------------------

-Andrea, abróchate el cinturón, atravesamos turbulencias.

Joder, ni siquiera dormida dejaba de hacer su trabajo, me lo abroché obediente, la verdad es que se movía bastante. Mientras me sacudía como si estuviese dentro de una coctelera pensaba en la forma de librarnos de su madre para poder disfrutar de unos días de libertad recorriendo un par de lugares que me apetecía ver.
Llegó el día de la fiesta de compromiso, el tipo de evento que detestaba, convencional, todo el mundo con traje de noche. Cuando me presenté en la habitación, antes de partir hacia la fiesta, con mis borceguíes, mis pantalones pitillo y una camisa blanca que llegaba a mis rodillas, tuve el primer enfrentamiento con la madre de mi amiga.

-No pensarás asistir así.
-Pues si.
-Pues no lo puedo consentir.

Es verdad que en aquella época me había obstinado en parecer 'rara', y lo conseguía. No soportaba ir a la moda y necesitaba destacar de alguna forma, pero siempre con algo de cordura. De todas formas vistiese lo que vistiese no lograba ocultar mis rasgos algo 'angelicales' y nunca conseguía parecer lo que realmente me proponía, una mujer arrolladora y con gran personalidad pero en fin, lo intentaba. No hice caso de las advertencias de la madre de mi amiga y la desafié asistiendo a la fiesta como iba. Cuando llegamos comenzó a disculparse por mi forma de vestir con su familia. El padre de la novia (su hermano) decidió intervenir en el asunto, rogándole que dejase de ser tan estricta, éramos jóvenes y debía dejarnos en paz, me cayó bien de inmediato. Estuvimos hablando un buen rato, el hombre (separado) tenía una excelente conversación. Una hora después se presentó su hijo, un tío de mi edad mas o menos, con buen aspecto, que se sumó a la conversación, acabamos hablando durante horas, algo apartados del resto de la gente, el padre iba y venía, atendiendo a los invitados pero siempre pendiente de su hijo y de mi. Cuando la fiesta llegaba a su fin, decidimos ir a una discoteca cercana, eramos un gran grupo de gente y antes de partir fui a despedirme de su padre, me miró directo a los ojos, sentí sus manos sobre las mías y su voz en mi oído:

-Quédate...por favor.
-¿Qué? No, yo..lo siento.

Al percibir la urgencia en su voz noté que mi cuerpo respondía al pedido, de pronto me apetecía quedarme, lo deseaba, y entonces..
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