VEN A VOLAR SIN ALAS

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No crucifixión


En las columnas de Roma
te hubiera conocido
entre leones.

El destino cambio
cuando me lo dijiste
con el pensamiento.

Tal vez los esclavos y esclavas
fueran hermosas
pero no con la belleza de la pobreza
comiendo poca cosa.

Tu no me quisiste sin crucificar
una no crucifixión
en la que te hubiera hecho feliz
y por eso no te quise.

Puede ser que en tu pobreza
encontraras el amor verdadero
buscando lo no encontrado
y enamorando te de quien no era, no fué y no será.

Dirás que el despecho de la belleza pobre
esta en tu pensamiento,
pero en tu interior
llevaras tres cruces
cual significado no obtendrás.

Hermosos esclavos y esclavas
que dura se os hace la realidad
no pudiendo ver la belleza real,
cual designio no esta en discernir
o en discernir,
porque el discernimiento
es un don de Dios
que solo lo dan los casados infieles
deseando los demás todo lo que tienen
y el mal existen en las personas
no queriendo aceptar la verdad o la mentira
o estando en un rol del que no saben salir.

Así esta el mundo
cuando las personas
son destructoras
pecando o sin pecar
juzgando o no juzgando
con los ángeles del infierno
y los ángeles del cielo,
por eso existe el bien y el mal.


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Eva Serrano - Photography & Digital Art: "M A K T U B"

Eva Serrano - Photography & Digital Art: "M A K T U B": Pues amigos míos, mi próxima exposición, que lleva por titulo "M A K T U B" y compuesta por 13 cuadros, (100 x 100 cm sobr...
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DAD AL AIRE MI VOZ: Y estoy de parto, literario, jajaja...: Mis querid@s colegas, la reedición de "Desahucios en el Paraíso" ya está lista, mañana estará disponible en las plataformas...
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Del libro Dulces sueños

Entre palabras y letras


Del libro Dulces sueños
Encarni Pons Montañés

Mariposa ......................................................................................... pag4

Sentí la mariposa revolotear
en un atardecer
mirando la luna desde un banco el mismo cielo.
Fuiste tú el despertar de mi sentido ilusionado
cuando las arpas tocaban
y los ángeles cantaban
melodías de pasión.
Tu piel canela brillaba
en un atardecer hermoso,
cuando nos fundimos en un abrazo
y sonriendo me pediste un beso.
Es la mariposa que hizo su efecto
en una tarde de primavera.

Pagina web
http://naniangelus.wix.com/autora

Revista sane society
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Reflexiones en el limbo: De los deseos, aquellas sombras

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Primavera esperando


Bendita primavera
cuando la sangre se altera
en refránillos antiguos lo anuncian
con ternuras en despertares
a medio dia soleado.

La estación de la primavera
llena de esperanza
para el enamorado
y haciendo planes
cuando todavía
en refranillos se dice,
hasta el cuarenta de mayo
no te quites el sallo.

Amores pausados
cada uno a lo suyo
hasta la quedada cantando
con guitarras engalanando 
las bellas flores en primavera.

Que bellas son tus tiendas
cantando en el cantar de los cantares
dichoso el enamorado en Jerusalén
en la tierra de Israel.

Primavera florida
en blancos pétalos 
esperando todo el año
para florecer en discernimiento
y escoger a la mas pura
de las flores.

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Soñé desde la luna despertando

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UNA MUJER INOLVIDABLE


UNA MUJER INOLVIDABLE

Esto va por ti, alzo mi copa llena de besos,
y brindo por la belleza de tu nombre.
Mujer  hacedora, junto  a él, de pan, de versos y de hijos.
Tú, que te llamas Hipatia, tu padre, Teón,
rechazando creencias de la época,
te hizo ciudadana de la polis,
derecho exclusivo del otro sexo,
confió en tu inteligencia
y te ayudó a encontrar tu órbita
en las ciencias de los astros y los números,
un camino que abrirías tú también para otros,
porque el que tiene un saber y no lo dona,
en él se pudre, y se fermenta, y sus larvas devoran corazones.
Como pago, fuiste golpeada hasta la muerte,
una mártir más, como tantas,
por nada, por mujer sabia, algo que debe de estar
muy cerca del demonio
para la mente enferma y reaccionaria. 
Tú que te llamas Christine de Pizan,
la oscura Edad Media se iluminó
con tu Ciudad de damas,
luchaste porque esa luz de lo femenino
brillara en todo su esplendor.
Heriste de muerte al amor cortés,
y en la Querella, la inteligencia de ella
se midió con la de él, y después de haberse
dejado vencer tantos años…, hicieron tablas.
Tú que te llamas James Barry,
lampiño de agudo timbre de la armada inglesa.
Tus manos laboriosas de insigne cirujano,
develaron el misterio de nacer por cesárea,
y cuando te enterraron, tus papeles decían: 
 Margaret Ann Bulkley, y todos se asombraron,
ocultando el secreto, y signando tu lápida con
un nombre de varón: James,
pues se debía seguir manteniendo la falacia
de que las descendientes de Eva no estaban
capacitadas para el ejercicio de la medicina.
Tú que te llamas Marie Curie,
un alud de isótopos radiactivos
no hubiera superado tu refulgir.
No sólo fuiste la primera mujer Nobel,
sino que, por si quedaban dudas,
repetiste, hazaña que ningún hombre ha podido emular.
La física y la Química fueron la casa
En la que creció tu perspicacia.
Tu esposo, que urdía contigo magníficos
experimentos, obtuvo su Cátedra en París,
a ti te la negaron, obtusos comensales
de viejos prejuicios apolillados,
no les bastó ni el Nobel para obviar tu sexo.
Alice Guy,
¿Quién no recuerda a los Lumière,
Ellos inventaron el primer proyector,
pero no fue suya la primera película,
fue la dulce Alice la de la idea,
pero ¿para qué decírselo al mundo?
muchas de sus obras, las firmó
su ayudante, un varón de cuyo nombre
no me acuerdo, en las Historias del cine,
omitida en las más,
porque ¿cómo iba a ser pionera del cine una mujer?
Ada Byron, tu madre te alejó de la poesía,
hija de universal poeta maldito, por amor a tu padre,
descubriste la poesía de la matemática,
de tus manos laboriosas,
nació el primer software,
la informática moderna es hija de tu ciencia.
Pero ¿quién te conoce?
 había que silenciar el femenil ingenio,
como estas tantas, tantas…,
y cada una, cada día, voz silenciada,
grita más alto, escribe más alto,
deja intensa, la huella de tu paso:
¡Es un pie de mujer! ¡Grita bien alto!

Alejandra Menassa 
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Entre las gotas de la lluvia de otoño


Mientras soñaba una lluvia de reflejos sobre cristales rotos en la seda de un lago quieto donde una rana croaba enamorada  al desdén de un viento ingenuo y antiguo que nada le decía cuando junto a ella pasaba y aun así seguía arrobada en el canto que regalaba sin pedir a cambio siquiera una mirada o un leve desvío de pensamiento o quizás una caricia tan solo que fuese lo suficientemente delicada como para sentir que para él en algún momento sería, me sentí ella, sentí o que sentía, me sentí vivo, me sentí más yo que jamás lo había sido y probablemente sería.
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Flores de otro tiempo

Por tantas razones el llanto. Y hoy es hoy y es tanto. Mi nombre no nombrado, alejado. Es otro tiempo fuera de espacios andados.
No hay nada más fértil para el alma que un paisaje infinito, yermo y desolado. ¿Qué hay más allá del vacío, de la nada, entre los ropajes de la necedad, de la oscura sensación de nada en sí?
Ya nada es como era, en casi ningún aspecto. Ni las palabras apenas, puro ejercicio estilístico con ínfulas de algo, pura banalidad, pura vacuidad, pura vanidad.
No siempre la mirada al pasado debería llevarnos al desasosiego, aunque a veces, por razones que se nos escapan y que son más profundas de lo que podemos imaginar, además de ignotas, nos hace estremecer. Es en esos momentos que dirijo la dirijo a la tibieza de aquellos ojos, a la primera. Necesitamos la franqueza para reconocernos y, en ese aspecto, yo nunca me engañé, aunque por necesidad, a veces también, le puse un velo de ausencia para sobrevivir.
Siempre, solo, hubo una. Y la muerte, tan contumaz como esclava, aparece agolpes, aun sabida, y se te clava y se te hunde.
Alrededor de la dulzura viví momentos excelsos, y todos, al margen de en los márgenes, con ella. Miradas y tactos, palabras. Ahora miro fuera de ella y es como si viese la vida apoyado en el alféizar de una entreabierta ventana y observase el erial de un cementerio de mí delante, plagado de cruces, algunas vencidas, desvencijadas otras, escuchando el horrible  graznido de un cuervo escarbando en la tierra en busca de lombriz o alguna defecación.
El humo elevándose, de un cigarrillo que pende entre los dedos de la mano, en volutas deformes que enmarcan su rostro y lo conforman más allá de la necesidad, casi hasta el éxtasis, con la sonrisa siempre en una boca que me fijaba como una serpiente cuyo veneno deseaba sentir bajo la piel, recorriéndome las venas, ahogando mi alma. El sabor de un beso tras otro, siempre dentro, en ella, en mí, en nosotros. Era pasión sentir los labios, acariciarlos, incluso en los lugares, en los tiempos, en que Dios no se sentía a gusto. ¿Los hay algunos? Era esencia de tacto y de más. Y lo buscábamos. Nos gustaba sentirnos. Nos gustaba gustarnos. Morir ahí dentro. Comulgarnos. ¿A qué saben los labios? Los suyos eran a mirra y a incienso, a viento y a mar, a silencio. Me bebía su aliento temprano de tabaco rubio y de saliva y de deseo. Hermoso atanor la boca donde se bebe el brebaje vital del que nos alimentamos como posesos, ansioso del otro hasta los días de la calamidad, cuando el sonido de las trompetas anunciaron la llegada de los últimos días, cuando una estrella ardiente secó todas las fuentes donde habíamos bebido con la delectación propia de la inconsciencia, de la ingenuidad, del desconocimiento. Nunca nada fue tan hermoso como aquella risa en la que mecí una vida, como aquella espiral de pétalos que envolvieron de aroma los años más hermosos de todo tiempo, donde todo era comienzo y el final solo entelequia, mera apariencia, inexistente si no era para despertar  y comenzar de nuevo. Nunca una risa dibujó líneas más livianas, más perfectas sobre piel alguna. Y jamás palabra de ninguna boca evocó pasiones como la que en mí hubo. Solo ella y hacia ella. Todo, ella era todo. Solo ella y desde ella. Universo.
El tiempo te hace claudicar. Mirar hacia fuera como hacia el pasado, y no encontrar. Observar las gotas de una lluvia que se desgana sobre la tierra, una a una, despacio -con cierta calidez si fuere posible, me atrevería a afirmar, si no fuese porque, fuera, hace frío-, mojando la tierra, manchando las blancas paredes de un gris casi desaparecido, invita a la ausencia, al ensimismamiento, a la huida a los paraísos perdidos.
Es un otoño hermoso este en que me hallo, preñado de amarillos y de rojos, de ida entre las hojas, de llanto quedo por aquello ido de hace tanto que ya un manto blanco comienza a cubrir los espacios donde soy. Y ella es muerta y yo aún soy.
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DAD AL AIRE MI VOZ: SI TE LLAMARAS NOVIEMBRE:   Si te llamaras noviembre respirando la niebla que acaricia el Duero y vinieras a recoger ropa vieja y seca que mis brazos no alcanzan......
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Hoy nos enlazan...

 
 
 

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