Caricias de ciencia ficción

Todo era perfecto, la habitación a oscuras se iluminaba con una parpadeante luminosidad procedente de un televisor mudo encendido enfrente de la cama... la persiana no tocaba su fin y bajo ella se hacía paso una leve e intermitente brisa fresca... por su olor debía tratarse de una noche de Mayo a eso de la medianoche... paralelamente a la brisa el reflejo del sol en una casi luna llena penetraba sutilmente en nuestro cuarto...

Las sabanas se amontonaban a los pies de la cama produciendo una sucesión de sombras, muy vivas, componiendo un decorado que parecía cobrar vida en las paredes y en nuestros cuerpos... sombras que maquillaban la luz que desprendíamos...

Mis ojos que observaban inquietos el decorado silencioso, vieron como en su campo de visión aparecía ella, sin apenas darme cuenta su cuerpo me acarició, su rodilla izquierda remontó mi pierna, y mi mano se deslizó por su suavidad... sentía como mientras la tocaba la quería aún más... el tiempo se relentizó... todo iba más despacio exceptuando nuestro dos corazones... seguramente esto habría pasada ya unos cientos de veces, pero lo que teníamos dentro no paraba de crecer...

Subí la mirada y vi su cara por primera vez...sabía que era ella, por la forma que tenía de mirarme a los ojos... con otro cuerpo, otra cara y otro nombre seguramente, pero cuando con su mano me acariciaba y me susurraba al oído, una tranquilidad y una inmensa felicidad recorriendo mi alma, hicieron que me cerciorase de que era ELLA... su pelo largo, rizado, moreno me hacia cosquillas en mi torso desnudo, pero nada me distraía de sus ojos...

Hablamos unos segundos de alma a alma, con la mirada, con las caricias, con el cuerpo... no le podía pedir más a aquella noche de casi verano... sin embargo tras un silencio breve... nuestros ojos dieron la señal de salida... su cuerpo se inclinó lentamente... los ojos cortaron su conexión alardeando de su perfecta sincronía... y nuestros labios se fundieron... como si fuese la primera vez...

Temblando de felicidad y notando su boca en la mía como si de una realidad se tratase... escuche un gallo entonar su melodía de aviso... no podía creer que la noche hubiera pasado en su boca...

Esperé un momento a cerciorarme de lo que había escuchado era cierto... y en el segundo kikirikeo me di cuenta que era lo único real de toda aquella noche... lo único que seguía allí era mi cuerpo y las sabanas arrugadas al pie de la cama, me revolví hacia la mesilla de noche y apagué mi maldito despertador... ese que hoy hizo despertarme de un bonito sueño... ese que inmediatamente después de arrebatarme una extraña felicidad fue cambiado de melodía para que nunca más un gallo trunque un momento parecido...

De vuelta a la realidad rutinaria me pegué una ducha pensando en lo real que a veces parecen los sueños... como hace un rato la estaba tocando, sintiendo y besando... desayuné, me vestí, cogí la llaves, el autobus y el metro... y llegué al trabajo... ella nunca existió... y quién sabe si algún día existirá...


Y es que hay veces que quisiera no despertar nunca...

Y ahora seguiré pensando en otras cosas...

Madrid 12 de Mayo de 2oo9
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