
Sin refugio

Reflexión del segundo día
Suave al tomarlo, así como ajena, con la extraña tranquilidad de aquellos cuyo corazón es un fruto sano.
Su rostro serio y calmo hacía de su cuello un trozo de piel apetecible.
Y sin embargo la franqueza de sus ojos movía también la comprensión más arriba de su boca obligando a la suavidad y la cortesía.
No sabía si no temer a ser sincero, a ser franco, no importa si no es lo correcto.
Su relajo y mi ansiedad vista fruir en el aire algo de verdad dejaron en los granos de la arena y el polvo del cobertor.
Nadie estuvo mal. Ninguno quiso escapar. Había que saber esperar.
Sus brazos percibidos suaves y forzados.
O forzosos pero limpios y callados.
Suaves a las manos que sólo deseaban pasarle por encima.
Toda grieta es parte de la belleza de la sonrisa que encanta tallada a ese respiro de mujer.
Hubo ratos que en la imagen que uno dibuja de los pensamientos vi la boca sedienta pasar sobre su estómago y sus pechos.
Pero la civilizatoria prueba de la verdad que se construye en la espera llevó su aroma a convertirse en la sana emoción de la que tanto se escapa.
Confort que golpea
De una punzada en los ojos que comienzan a engendrar vapores de la risa.
Caudal de nervios e ironías.
El cuello y la porosidad de la piel que transforman en salivar cualquier intento de dirigir la palabra.
Y ella esa hembra, la más bella de la pradera intelectual.
Simple y contagiosa.
Dulce como agua de mañana.
Rupestre como vida real.
Las siluetas de los dibujos en la piel –su piel- vuelven a pintar sus márgenes cuando las reproducen las neuronas que también beben del alma.
Y entonces la saliva baja y sube por la espalda.
Y las manos abrazan esa hermosa manera de existir.
AMARGA Y DULCE
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Levedad
¿A dónde voy? ¿Qué tengo que hacer? Alrededor sólo hay cosas, y cuando miro hacia arriba sólo veo oscuridad y los puntos brillantes desgranando sonidos que no alcanzo a comprender. No hay lugar bajo la lluvia. Por eso, gira, gira a mi alrededor. Mírame y ven. Será un placer.
DULCE INCONGRUENCIA

Nada.
Siento la irrealidad cuando escucho y veo el mundo real, conversaciones sin contenido, problemas absurdos, pequeños o tontos que en boca de los demás se transforman en graves tragedias. ¿Tragedias? Tragedia es perder a alguien querido porque la muerte se lo lleva de la peor manera, ver a los niños hambrientos y quedarte sin habla. Eso es tragedia.
Hablemos de los problemas reales, los de verdad, los que te marcan y te hacen sentir o sufrir, los que te estrujan el alma. De esos sólo puedo hablar cuando escribo porque nadie me entiende en la vida real. Y ésta realidad virtual a veces me llena mucho más que la realidad real, tan llena de NADA.
Las voces olvidadas del Holocausto

Otra vez, en mi cabeza esa triste melodía.
Cierro los ojos y me engancho a su sonido.
Abro mi mente, también mi olvido
y toco con mis dedos cada una de las notas
desperdigadas alrededor de mi piel,
que hoy juega a ser partitura.
II
(En la piel de otra persona, otro pasado)
Otra vez, en mi cabeza esa triste melodía.
Y en el concierto más íntimo que pudiera
alcanzar el ser humano consigo mismo,
me descubro como soy, a través de su sonido.
Mas si toco para mí, para mí estoy rendido
al sonido del triste arpegio que me invade.
Parecióme que me invita a llorar.
Otra vez vuelve a sonar el violonchelo.
Y a su grave soniquete se le han unido
mis lágrimas, tan agudas que al caer
tintinaron su armonía en mis rodillas.
Me percato que hoy es tiempo de llover,
y de un frío que me hizo tiritar.
La tristeza que, por la canción, me invade
no la puedo soportar. Abro mis ojos...
Ni soy yo, ni es el mundo que dejé
este mundo que me encuentro.
III
(En el campo de concentración)
Veo las caras cual sacadas del ayer,
y sin quererlo me hallo en el pozo
donde hurgase la miseria su nariz.
Famélicas formas me tienden una mano
y me dedican la sonrisa más preciada
que guardaban por si el día era feliz.
Mas de gris hoy se tiñe la mañana.
Unos rezan, otros lloran con trabajo
pues ni lágrimas le quedan por llorar.
Otros tocan el sonido de su llanto
con las cuerdas del recuerdo,
entonando esa triste y sonora melodía
que se metió en mi cabeza y no me quiere dejar.
IV
(Se abre una puerta)
Veo la luz absorbida en sus cabellos
e irradiada en sus pupilas la locura.
En el brillo de sus ojos vi mi muerte,
y en la fuerza de sus manos vi el dolor.
Dos disparos que cortaron al ambiente
y una bala se encalló en mi corazón,
disparada por la ira de su raza y de su ego.
En mi boca esa agria sensación
me recuerda que ya es tiempo de dormir.
De repente desprendí un rancio olor
a perfume de un destino que se apaga.
Y viviendo todavía de una forma sobrehumana
lo inhalé, hasta que intoxicó mi razón.
(Desperté)
Desde entonces esta triste melodía
se apagó, ya no quiere más sonar.

un mundo de un metro cuadrao
En la cabeza un montón de letras,
con una lapicera y un cuaderno
salgo a la calle a buscar palabra
tratando de encontrar su verso;
y… ahí esta, como todos los días
pegado a la pared en su esquina
su mundo de un metro cuadrado;
brillan sus ojos muy negros
su rostro sin edad siempre
lo llena una gran sonrisa;
celebra la lluvia y agradece al sol
abriga todos los fríos y…
florece las primaveras;
sus ojos trasuntan alegría
y su sonrisa, una felicidad
tan pura que lastima;
el apuro y la locura
lo pasan de largo y el sonríe,
agradece una mirada y
sus ojos muy negros brillan,
en ellos… baila un duende travieso
con una felicidad tan pura,
que me duele no comprender
como compartirla
TUS ALAS Y LAS MÍAS.

azul
se me ha quedado dentro.
Su perfume me persigue.
Seguiré adelante
abrasada,
empujada por el viento
de cada tarde.
FOLIES BERGÈRE 1968
Os nossos seios estão em grevenossas pernas
não voam longe, não vão mais
até aos sonhos do homem
Mesmo a nossa alegria
do branco dos dentes
está em greve
Não cobrem pelos nossos sorrisos
nossos lábios não são mais
cosméticos.
J.T.Parreira







