Mientras soñaba una
lluvia de reflejos sobre cristales rotos en la seda de un lago quieto donde una
rana croaba enamorada al desdén de un
viento ingenuo y antiguo que nada le decía cuando junto a ella pasaba y aun así
seguía arrobada en el canto que regalaba sin pedir a cambio siquiera una mirada
o un leve desvío de pensamiento o quizás una caricia tan solo que fuese lo
suficientemente delicada como para sentir que para él en algún momento sería,
me sentí ella, sentí o que sentía, me sentí vivo, me sentí más yo que jamás lo había sido y
probablemente sería.
Poema 2
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Poema 2
Si el motivo fuera la belleza
y la abstención la ciega razón de inexistencia
quizá se equilibren los platillos
para que el hilo pase y
- c...
Hace 3 semanas









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