Deja que caiga la tarde,
que anochezca en los suburbios
de mi soberbia pueril.
En ellos hallarás un par de frases
que aniquilan esta resistencia infantil
Y es que eres el verso en mi poema,
la luz en mi penumbra,
la visión en mi ceguera.
La Luna que se filtra sin apenas darme cuenta
por la rendija en mi ventana alumbra.
Me hace pensar lo que perdía
cuando perdí lo que no pensaba que quería.
Y si es así, si he aprendido, si he crecido...
fue por ti.
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